28/03/2025
20 de marzo al 10 de julio 2025 Texto: Jessica Morillo Fotografía: Alejandra Matufia Montaje: Alejandro Alarcón - Amelia Pondal “Incomodar para importunar al status quo, para detener la máquina del disciplinamiento para inducir un pequeño temblor” Vir Cano ¿Se puede ser indiferente a la ebullición que desata la calle? al dispositivo que desestabiliza la norma y nos sacude de la anestesia cotidiana? Hay algo que ebulle ahí, entre cánticos, banderas superpuestas, el sonido metálico del megáfono proyectando un eco parlante que raja las calles, los cuerpos entrelazados y hermanados por la furia de lo injusto, ahí en ese bullicio, germina la mirada común, ese gesto comunitario que abraza, la esperanza que impulsa y la fuerza de quienes marcaron el camino, ahí, en esas marchas, donde ya nadie con el corazón sensible vuelve igual. La primera vez que estuve en un corte de calle sentí como el vértigo me invadía, esa emoción que se amontona como nudos en la garganta, te exalta el corazón y las lágrimas salen desbordadas, experimenté como se me metía adentro del cuerpo la calle. Parada en un borde que me obligaba a tomar una decisión, romper con la domesticación, la indiferencia y lanzarme a la incertidumbre siempre adrenalínica de lo que se puede transformar. En mi práctica artístico/política busco de manera insistente recuperar ese gesto común, desde lo personal a lo colectivo y viceversa, atesorando la historicidad de las prendas usadas, a lo mejor también, buscando la calle en esas prendas, desde las diversas materialidades que recolecto, desde aquello que me duele, busco reconstruir esa memoria colectiva, me aferro a la bronca como motor porque la desigualdad y lo injusto nunca se presentan de manera individual, aunque nos quieran hacer creer lo contrario. Elijo los textiles y sus métodos como refugio histórico de las mujeres, nuestras ancestras, las brujas, las artesanas, las curanderas, las artistas y las militantes que conspiraban otros mundos y conjuraban en clave textil ese gesto común. En esta exposición les comparto un camino de más de 12 años de haceres y piquetes textiles, piezas que se desarrollaron al calor de las luchas en las calles tucumanas y en mis talleres/casas en una frecuencia fluctuante, sostenida y siempre ambulante, de la mano de quienes colaboraron con experiencias, donaciones, registros y el apoyo vital para que estos grandes textiles y acciones puedan tomar la voz. En esta oda tomo prestado este método irreverente, insurrecto, revolucionario, salvaje, desestabilizador para homenajear la práctica y a quienes la sostienen señalando la falla del sistema y tejiendo la resistencia. Para no acostumbrarnos a la monotonía cruel de lo individual, para dislocar la aceitada maquinaria del gran capital. Jessica Morillo